Si algún día, amor, dejas de amarme
te ruego que no me lo digas.
Déjame soñar durante un tiempo
en el limbo feliz de tus mentiras.
Si algún día, amor, dejas de amarme
a pesar de las promesas que me hiciste,
guarda silencio, no perturbes mi sueño:
ten piedad de este ser al que quisiste.
Pero no temas, yo sabré sin que lo digas
porque un acero helado invadirá mi pecho,
mi piel se desnudará de tus caricias
ynieve eterna tapizará mi lecho.
Mi retina ya no acunará tus juegos,
mi boca no pervertirá tu calma,
mi vientre ya no acogerá tu fuego
y en mi pelo sólo anidará la escarcha.